Hace no muchos años podíamos ver en cualquier club o equipo la conformación de un staff (conjunto de personas que forman un cuerpo o equipo de estudio, información o asesoramiento en una empresa u organización) donde estaban el entrenador y el preparador físico. Posteriormente, en prácticas como por ejemplo el fútbol, se fue incorporando el segundo entrenador y el entrenador de porteros.
El deporte, como todo en la vida, ha ido evolucionando y ya no sólo se entrena el aspecto físico, técnico o táctico-estratégico. A través de la gestión del conocimiento vamos descubriendo nuevos puntos de vista, potenciando los recursos individuales y grupales de un equipo. De esta manera, hemos conseguido entrenar también recursos como las metas (definiendo dónde quiere llegar un deportista), dotarlo de actitudes positivas (para afrontar los retos y tomar conciencia de su responsabilidad), trabajar en la mejora de sus debilidades, ayudar a controlar las emociones, transmitir la autoconfianza, convertir los errores y dificultades en oportunidades e identificar las áreas de mejora. Todo esto se puede trabajar y entrenar a través del Coaching Deportivo, figura que antes no existía en los staff de los clubes y/o entidades deportivas, pero cada vez es mayor su presencia. Convirtiendo este proceso en el entrenamiento mental.
Soy consciente que nos queda margen de mejora, que hay organizaciones que todavía no lo ven, no contemplan el entreno de estos aspectos a diferencia del físico, técnico o táctico. Tampoco antes existían las herramientas que hoy tenemos (GPS, cámaras, vídeos…) para abordar estas tres áreas, pero su evolución está fuera de toda duda.
Por suerte, cada vez son más (deportistas y clubes) quienes trabajan este tipo de ejercicios mentales. De la misma manera que a ningún deportista se le ocurre dejar de entrenar su estado físico, porque necesita estar bien y mejorar, nadie se debería olvidar trabajar el entrenamiento mental para sentirse mejor, porque este es su principal objetivo. Si un deportista es capaz de sentirse mejor, consecuentemente rendirá más.
Ocurre lo mismo en las empresas (clubes). Los profesionales están formados: licenciaturas, másteres, idiomas… (el físico, técnico o táctico-estratégico que menciono) pero también debemos trabajar el compromiso, liderazgo, motivación… aspectos mentales para los cuales debemos estar lo suficientemente preparados. El deporte no es ajeno a ello, tenemos una situación similar. En unos deportistas, de élite, alto rendimiento o simplemente profesionales, en la busca de la mejora para la consecución de los objetivos; el deportista de temprana edad que se inicia, donde estamos educando y formado personas; y el deportista aficionado, el cual busca simplemente su bien estar, que no es poco. Para todos ellos, los procesos de Coaching Deportivo es una herramienta a través de la cual podemos dar sentido a todo este entramado en busca del desarrollo personal o profesional. En definitiva, ser más feliz.
