EGO

Domingo  /  05 de Noviembre, 2023

Cuando estudiaba Coaching en la Universidad Camilo José Cela, uno de los profesores nos hablaba de la importancia del término egoless para ser coach. Egoless se podría definir como la ausencia de ego, aspecto fundamental para estar libre de juicios ante la persona que tenemos en la sesión. Se trata de no juzgar ni interpretar aquello que el-la coachee (cliente, deportista) nos cuenta, para poder realizar un acompañamiento limpio sin añadir nuestra opinión personal. 

¿Qué es el ego? El término es muy amplio y con muchas vertientes, trato de resumirlo. El ego es tu falso “yo” o tu falsa identidad, quien crees que eres, pero en realidad no eres. Es ese personaje que hemos ido construyendo desde niños-as sobre nosotros-as, influenciados-as por nuestros padres/madres y el entorno social en el que crecemos, e interiorizamos como la imagen que nos representa, nuestro icono. Es la suma de creencias, juicios, aspiraciones, valores y vivencias acontecidas desde que nacemos, durante toda la infancia hasta la adolescencia, y la interpretación que hacemos de ellas.

La mayor parte de las personas nos identificamos con el ego que tenemos, no con nuestro verdadero ser. Y, a su vez, al ego le gusta identificarse con nuestros condicionantes externos, como rasgos, pensamientos, emociones y experiencias. Según el ego, nuestra identidad depende de lo que los-as demás piensen de nosotros-as. En algunos casos me hará creer que soy el mejor y en otros el peor, siempre nos está comparando. 

Muchas veces, detrás de un gran ego, hay oculta una gran inseguridad. Podemos analizarlo desde varios puntos. Señalo algunos ejemplos. Si nos cuesta salir de nuestra zona de confort, no arriesgamos, siempre tenemos excusas para no cambiar el rumbo de nuestra vida. Si tenemos una falsa autoestima, no creemos en lo que hacemos, pero necesitamos que los-as demás nos aplaudan nuestras habilidades o logros. Si buscamos constantemente la aprobación de los-as demás o estamos pendiente de la impresión que causamos. O si intentamos llamar la atención del resto con explicaciones, conocimientos, etc. Estos podrían ser síntomas de inseguridad.

Pero el ego no es el enemigo. El ego tiene varias funciones, una de ellas es la de protección, aunque no lo haga adecuadamente. Casi siempre el ego sale a la defensiva, porque quiere proteger nuestra identidad y supervivencia. Es una de nuestras necesidades, sobrevivir, al igual que la aceptación.

Además, el ego capta, analiza y retiene información cada día, la cual nos sirve para desenvolvernos. La clave está en cómo manejamos dicha información. También nos puede servir, una vez tengamos la información, para mejorar nuestras creencias, valores y autoestima, como señalaba antes. 

El ego no es bueno ni malo, como casi todo en la vida, lo verdaderamente importante es la utilización que hagamos de él, cómo lo dominemos. Nos conviene eliminar las fantasías que nuestro ego ha creado a través de las necesidades de aceptación del exterior. No pretendamos ser más de lo que somos, tampoco menos, porque todos y todas somos muy similares. 

Tratemos de eliminar de nuestra vida las culpas, las exigencias, la necesidad de ganar o tener razón, la avaricia, las inseguridades, los miedos, los pensamientos negativos, la importancia que le damos a las opiniones de quien nos rodea… Y simplemente seamos felices desde la sencillez y humildad. Como señalaba mi profesor, pongamos en nuestras vidas a funcionar egoless.