MOTIVACIÓN

Domingo  /  19 de Mayo, 2019

En cualquier organización, incluidas deportivas (clubes, equipos…) el principal recurso con el que nos encontramos somos nosotros mismos-as, las personas. El mayor potencial para el crecimiento, el rendimiento, la consecución de objetivos y su rentabilidad circula dentro de las habilidades y capacidades de cualquier persona. Por ello, una de las funciones más importante es la gestión de esos recursos, la capacidad de motivar a los demás para que alcancen su máximo rendimiento. Tenemos que empezar por motivarnos nosotros mismos-as y a continuación motivar al resto del equipo. Posiblemente, en numerosas ocasiones no podamos motivar a otros compañeros-as, pero podemos apartar obstáculos que impiden que se motiven a sí mismos-as. La verdadera magia de la motivación radica en descubrir los motivos que nos cambian, ilusionan, impulsan y llaman a la acción.

Existen numerosos estudios y teorías sobre la motivación, pero sin lugar a dudas la más pronunciada es la pirámide creada por el psicólogo estadounidense Abraham Maslow en 1943 cuando publicó el artículo científico: “Una teoría sobre la motivación humana”. Maslow resumió en la imagen de una pirámide la jerarquía de las necesidades humanas, que deben satisfacerse en orden secuencial desde la base hasta la cúspide. Es decir, los seres humanos vamos cumpliendo y satisfaciendo necesidades básicas, que una vez cubiertas dan paso a otras necesidades y deseos más elevados.

Necesidades Primarias: Supervivencia.

A. Necesidades Fisiológicas o Básicas: mantenimiento de la salud, aire, comida, bebida, refugio, calor, sexo, sueño.

B. Necesidades de Seguridad: protección, orden, ley, límites, estabilidad.

Necesidades Secundarias: Crecimiento.

C. Necesidades Sociales: amor, pertenencia, familia, afecto, relaciones, trabajo en colectivo, asociación.

D. Necesidades de Estima: logro, estatus, fama, responsabilidad, reputación, reconocimiento, respeto, confianza.

E. Necesidades de Autorrealización: crecimiento personal.

Aunque solamente se revisen algunas de las múltiples necesidades que se han investigado en el área particular de actuación de cada uno de nosotros-as, se puede concluir que las personas buscamos situaciones en las que el entorno nos estimule y nos exija poner en juego nuestras capacidades y conocimientos. Evitando situaciones monótonas, repetitivas y estereotipadas que prorroguen aburrimiento, desidia e incluso abandono.

A continuación, señalo algunos factores que pueden impulsar la motivación:

• Proporcionando una actividad satisfactoria.

• Fijando objetivos y retos atractivos.

• Reconociendo los logros obtenidos.

• Facilitando sentido de utilidad, servicio, aportación…

• A través de la comunicación, con empatía, escucha activa.

• Actitud positiva. Rodeado de personas positivas y motivadas.

• Flexible y comprensivo-a, no culpabilizarse.

• Ofreciendo participación.

• Con compensaciones atractivas y relevantes.

• Manteniendo una actitud de respeto y confianza.

• Facilitando el crecimiento personal.

• Posibilitando la promoción.

• Proporcionando responsabilidad, libertad de actuación y autonomía.

• Facilitando la creatividad y recursos.

• Organizar el proceso (empezar por lo difícil, sencillo…)

• Asegurar variedad en el programa de entrenamiento.

Mientras que los aspectos más comunes de la motivación son:

• Confianza: nos da la certeza de que somos capaces de llevar a cabo una tarea.

• Optimismo: nos da esperanzas de que el resultado será positivo.

• Tenacidad: nos mantiene centrados en la tarea.

• Entusiasmo: nos permite disfrutar del proceso con un espíritu positivo.

• Resistencia: nos permite volver a levantarnos si tropezamos o bien empezar otra vez de cero.

En el deporte, el papel de los entrenadores-as es fundamental, es el principal motivador-a y, por tanto, su personalidad, su convicción, sus fines y sus técnicas de motivación son fundamentales parar el desarrollo de las actitudes y el éxito de los jugadores-as. El entrenador-a tiene que estar atento-a a cómo trabaja la motivación a nivel del equipo y cómo afecta a cada jugador-a. Las formas principales de conseguir la motivación en el deporte son dos:

• Conversaciones, coloquios y discusiones con el equipo.

• Diálogos individuales con cada deportista.

Un correcto trabajo demanda la creación de un clima motivacional adecuado, donde se incite a los-as participantes a la autosuperación y la sana competitividad.