La palabra procrastinar procede del latín (pro: diferir y crastinus: el día siguiente) y está recogida en el diccionario de la RAE como sinónimo de posponer, diferir o aplazar actividades importantes sustituyéndolas por otras que nos resultan más gratificantes pero que son irrelevantes. En algunos casos llegando al extremo de hacerse adictas o dependientes de esas actividades irrelevantes, como por ejemplo: ver televisión, internet, redes sociales, móvil, videojuegos, ir de compras, comer compulsivamente, etc. Es decir, una persona está procrastinando cada vez que se dice a sí misma: eso ya lo haré mañana, lo dejo para mañana, mañana lo empiezo, ahora no puedo…
Procrastinar está asociado a un trastorno del comportamiento en el cual el-la sujeto relaciona en su mente aquello que debe hacer con dolor, cambio, incomodidad o estrés. Y lo hacemos por diversos motivos: estrés, ansiedad, perfeccionismo, miedo al fracaso, impaciencia o simplemente por sentirnos saturados de responsabilidades.
Todos-as en algún momento, en diferentes ámbitos de nuestra vida, hemos hecho planes: de dietas, ejercicio, estudios… y a la hora de empezar a realizar la actividad planeada nos hemos puesto infinidad de excusas para no empezar: mañana empiezo… el próximo mes me apunto… después busco información…
La vuelta a la rutina tras las vacaciones suele ser uno de los momentos donde más ímpetu ponemos en nuestros objetivos cara el siguiente curso o temporada y al poco tiempo empezamos a procrastinar.
Si nos trasladamos a la práctica deportiva, el tema no cambia. Buscamos infinidad de excusas para retrasar la práctica deportiva (procrastinar) y, en definitiva, penalizarnos a nosotros mismos-as sin realizar deporte:
• No tengo tiempo para ir al…
• Tengo dolor de cabeza, no me encuentro bien…
• No tengo dinero para… es muy caro…
• No tengo talento ni facultades para, soy muy patoso…
• No puedo, es muy complicado para mí…
• Tengo las articulaciones delicadas y no…
• Estoy sin energía…
• No llego, no me da la vida…
• He tenido una jornada laboral complicada…
• No me sale bien…
• El gimnasio/club/entidad deportiva me pilla muy lejos…
• Es que no me gusta…
Esta situación de estar constantemente posponiendo nuestras tareas, tiene consecuencias negativas sobre nuestros sentimientos, y al hacerlo de forma prolongada (en ocasiones al instante, inmediatas) nos invaden sentimientos como la culpa, frustración, agobio, etc. Es decir, produce un estado de ánimo negativo.
Os doy algunos consejos de cómo superarlo:
• Olvídate de las excusas para no empezar (autodisciplina).
• Organiza tu tiempo (agenda).
• Detalla las tareas y prioriza (no todo es urgente).
• Proponte objetivos alcanzables (SMART).
• Establece fechas para realizar actividades (deportivas…)
• Contempla periodos de descanso en tu agenda.
• Analiza si hay algo que te retrasa (cambia los hábitos).
• Aprende a dominar tu diálogo interior y saber decir que NO a lo que te frena.
• Cree en ti, tus capacidades y posibilidades (autoconfianza y motivación).
• Recompénsate.
Si procrastinamos de manera correcta, la vida será más sencilla, productiva y seremos mucho más felices.
