El síndrome de Burnout significa quemado y es utilizado para hacer referencia a un síntoma particular de estrés que puede presentarse en las personas que trabajan con una excesiva implicación.
El término Burn-Out se tomó de la industria aeroespacial, significa agotamiento del carburante de un cohete como resultado del calentamiento excesivo. La traducción literal de este término es "estar quemado".
El Síndrome de Burnout o Distrés Laboral está calificado por la Organización Mundial de la Salud como epidemia mundial y se le considera un trastorno adaptativo crónico. Describe su producción en entornos laborales exentos de la satisfacción intrínseca (recordemos la importancia de la motivación intrínseca en el deporte) a la realización de la tarea y surge cuando el-la profesional (deportista) ve frustradas sus expectativas de modificación de la misma. Es un síndrome y, por lo tanto, tiene consecuencias.
Comienza con la aparición de angustia y sentimientos de frustración (que se traduce como agotamiento emocional), trastornos en los ritmos de alimentación, de la actividad física, aparecen dolencias físicas y psíquicas, y un sentimiento de inadecuación a las tareas.
En el comportamiento deportivo se observan dos situaciones polares (opuestas) en cuanto a la respuesta:
• Un desapego notorio con las metas deportivas o con el equipo y/o grupo.
• Un exceso de compromiso, que se observa en aquella persona que no descansa lo suficiente, trabaja en el tiempo libre, etc.
Íntimamente hay un profundo cambio en la manera de sentir, de actuar en relación a como se había hecho previamente, denota una pérdida de la motivación para involucrarse nuevamente.
Podemos establecer 4 estadios de evolución de la enfermedad, aunque estos no siempre están bien definidos:
• Forma leve: los afectados-as presentan síntomas físicos, vagos e inespecíficos (cefaleas, dolores de espaldas, lumbalgias), el afectado-a se vuelve poco operativo-a.
• Forma moderada: aparece insomnio, déficit atencional y en la concentración, tendencia a la auto-medicación.
• Forma grave: mayor absentismo, aversión por la tarea, cinismo. Abuso de alcohol y psicofármacos.
• Forma extrema: aislamiento, crisis existencial, depresión crónica y riesgo de suicidio.
El diagnóstico se establece a partir de la presencia de la tríada sintomatología constituida por el cansancio emocional, la despersonalización y la falta de realización personal.
Como estrategias de intervención, hay factores a tener en cuenta respecto de este síndrome y la repercusión sobre la calidad de vida. Como la vulnerabilidad, resiliencia y los sistemas de apoyo.
También se debe operar en otros niveles:
Gestión Individual:
• Trabajar mejor en vez de más. Realizar pequeños cambios que pueden hacer el trabajo menos estresante y más eficiente.
• Establecer objetivos realistas.
• Realizar lo mismo de forma diferente, huir de la rutina.
• Hacer una pausa, ya que es la oportunidad de darse un respiro o de reflexionar.
• Tomar las cosas con más distancia, ya que el agotamiento emocional aumenta cuando se implica demasiado con la gente.
• Reposo y relajación, ya que la aparición del stress significa que existe una sobrecarga.
• Tener aficiones…
Gestión Social:
• Identificar, entender y desarrollar una categoría de eventos por el desgaste por empatía.
• Desarrollar habilidades para enfrentar estas dificultades.
• Identificar recursos para fortalecer la resiliencia o resistencia.
• Aprender técnicas de reducción de tensión.
• Desarrollar técnicas para resolver conflictos internos y auto supervisión.
Los-as deportistas, debido al alto grado de compromiso con su actividad, la pretensión de resultados y el sometimiento a unos niveles altos de estrés, corren el riesgo de desarrollar Burn-Out si no se gestionan los aspectos comentados.
