Inicio del curso

Lunes  /  01 de Octubre, 2018

Cada año, entre los meses de septiembre y octubre dependiendo de la actividad deportiva, iniciamos un nuevo curso, una nueva campaña, una temporada donde podemos afrontarla con motivación y ganas de aprender, mejorar y avanzar, en definitiva, aprovecharla al máximo, tanto desde el punto de vista deportivo como personal.
 

Empezar una nueva temporada no debe ser sinónimo de ansiedad, de nerviosismo, de incertidumbre, sobre todo si se ha cambiado de club, equipo, compañeros o incluso disciplina a practicar. Al revés, estos cambios nos pueden permitir ejercitar nuestra capacidad de adaptación y apertura hacia lo nuevo. Indudablemente al principio se puede hacer algo duro, pero poco a poco nos podemos ir adaptando a nuestro nuevo hábitat.
 

Si empiezas en un nuevo equipo, es posible que notes cambios en los entrenos, en las metodologías, en los entrenadores y su cuerpo técnico. Sea cual fuera el escenario, es muy importante que conozcas desde un principio la filosofía del club o equipo, sus valores, su visión y misión, las cuales te darán una idea de su filosofía y, sobre todo, los objetivos que tenemos que alcanzar en la citada temporada. De esta forma cada uno se podrá mentalizar y organizar para conseguir con éxito sus metas. Pensemos que cada uno de nosotros tenemos un perfil diferente y en consecuencia unas necesidades distintas para llegar al mismo punto. Esto quiere decir que aparte de los entrenamientos colectivos, puede existir la posibilidad de que necesitemos algún aspecto que entrenar diferente o simplemente reforzar.
 
El entrenador debe decidir cuáles son los objetivos que los deportistas tienen que alcanzar, tanto a nivel colectivo como individual. Los objetivos deben ser realistas, específicos, medibles y alcanzables en un determinado tiempo. Nos marcan el camino a seguir en la consecución de los mismos, valorando también el progreso deportivo y las posibles rectificaciones a realizar cuando sea necesario orientar el rumbo.
 

Para que los objetivos sean eficaces es necesario que cumplan ciertos requisitos y no resulten perjudiciales si no se adaptan a determinados criterios.

Por ejemplo, si el entrenador establece objetivos demasiado ambiciosos e inalcanzables va a provocar que la autoconfianza de los deportistas se vea afectada de manera negativa y el deportista abandone su capacidad de esfuerzo, sacrificio o atención puesto que no va a obtener recompensa. Para evitar esto, a continuación señalo una serie de características que presentan los objetivos eficaces:

• Deben ser realistas, alcanzables.
• Desafiantes, en busca de la mejora, del crecimiento, de la superación.
• Tienen que ser concretos, específicos, deben estar muy bien definidos, tanto a nivel colectivo como individual.
• Debemos tener objetivos finales, pero también de proceso, por etapas, orientando a la consecución final.
• Marcar plazos y establecer controles de verificación y evaluación, los cuales nos dirán si vamos bien o necesitamos modificar alguna pauta.

Una vez organizados y consensuados los objetivos, es imprescindible asegurar que han sido comprendidos por el equipo y sean aceptados por todos desde su inicio. En ese momento estaremos en condiciones de comenzar el nuevo curso.