AUTOCONOCIMIENTO

Domingo  /  16 de Febrero, 2020

Al definir qué es la Inteligencia Emocional (IE), podríamos decir que es lo que capacita a la persona a reconocer, comprender y utilizar su mundo emocional. En esta atribución distinguimos dos componentes:

Inteligencia Intrapersonal: Capacidad de comprender y desarrollar la relación con uno mismo-a.

Inteligencia Interpersonal: Capacidad de comprender y desarrollar la relación con los-as demás.

No son los hechos ni las situaciones en sí mismas las que producen emociones, sino nuestra forma de enfocar los hechos. Es decir, lo que percibimos, pensamos y proyectamos en las cosas que nos suceden. En definitiva, la habilidad (inteligencia) de las personas en el manejo de las emociones para dirigir nuestras conductas a objetivos deseados.

La Inteligencia Emocional, según Daniel Goleman (psicólogo estadounidense internacionalmente conocido por su obra sobre la IE), se basa en cinco competencias emocionales:

1. Autoconciencia emocional. Ser consciente de lo que uno-a está sintiendo cada momento, así como tratar de comprender el impacto que esto tiene en los-as demás. (Conocimiento de las propias emociones. Es el primer paso hacia su gestión).

2. Autocontrol. Autorregulación de las emociones, aprendiendo a anticipar las consecuencias antes de actuar por impulso. (Capacidad de controlar las emociones. Quien no se dirige a sí mismo no puede dirigir a otros-as).

3. Automotivación. Motivarse a uno mismo-a. Utilización de los factores emocionales para vencer y perseverar. (Cómo evitar que las emociones nos paralicen).

4. Empatía. Aprender a sintonizar y sentir las emociones de los-as demás. (Reconocimiento de las emociones ajenas).

5. Habilidades sociales. Interacción emocional hacia unas relaciones humanas eficaces y satisfactorias. (Control de las relaciones).

Las tres primeras entrarían dentro de la Inteligencia Intrapersonal y las otras dos en la Interpersonal.

Me quiero centrar en la primera competencia, la Autoconciencia o Autoconocimiento. Esta es una habilidad que utilizamos para reconocer nuestras emociones y sus consecuencias. ¿Realmente nos conocemos a nosotros mismos-as? Debemos ser conscientes de cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, aprender a identificar los estados de ánimo y las consecuencias que estos pueden tener en nuestro comportamiento, dominar y gestionar nuestras reacciones para utilizarlas adecuadamente. Al mismo tiempo, tenemos que saber comprender el comportamiento de los-as que nos rodean, identificar sus sentimientos y emociones para poder actuar con efectividad en las relaciones interpersonales.

Para chequear todo esto conviene preguntarse en determinadas situaciones:

¿Quién soy?, ¿qué quiero?, ¿qué pienso?, ¿qué siento?, ¿qué hago?, ¿qué decido?, ¿dónde voy?... ¿Qué imagen tengo de mí?, ¿se corresponde con mi conducta?, ¿tiene coherencia lo que pienso, siento y hago?, ¿oriento lo que se de mí a conseguir realmente lo que quiero?...

Estas reflexiones nos llevarán a concluir que si la información que tengo de mi (autoconocimiento) es pobre, influirá directamente en mi valoración (autoestima).

Si conseguimos conocernos, ello implicará conocer las propias emociones, saber por qué ocurren y analizar los tres componentes de las mismas: fisiológico, cognitivo y situacional. Al poseer un alto grado de conciencia de nosotros mismos-as, podemos observarnos mientras actuamos e influir sobre nuestras acciones para que resulten beneficiosas. Sus características más comunes son:

• Confiar en sí mismo-a.

• Hacer una autovaloración realista.

• Restar importancia a los propios defectos con sentido del humor.

• Buscar críticas constructivas.

Siendo conscientes de nuestras valoraciones. Por ejemplo:

• Utilizar afirmaciones del tipo “pienso que…"

• Sostener un diálogo interior permanente.

• Reflexionar sobre nuestros encuentros interpersonales en un momento de tranquilidad.

• Escuchar las opiniones de los demás: ya que cualquier hecho se puede valorar desde distintas perspectivas.

• Ser conscientes de que nuestras valoraciones son “nuestras valoraciones”.

Os invito a realizar una introspección en cada uno-a de vosotros-as a con el objetivo de conocernos mejor a través de dos ejercicios: La Ventana de Johari y la realización de un Diario Emocional donde escribir las emociones que tenemos cada día. Sus resultados nos darán pistas de cuáles pueden ser nuestras fortalezas, así como los puntos de mejora.