Con bastante frecuencia padres y madres de jóvenes deportistas me preguntan por la autoestima. Interpretan que sus hijos-as la tienen baja y eso les perjudica a la hora de competir, de practicar la actividad deportiva que desarrollan.
¿Qué es la autoestima? Es la apreciación que tenemos de nosotros-as mismos a partir de las sensaciones, sentimientos, creencias, valoraciones y pensamientos que hemos ido generando en base a nuestras experiencias. En definitiva, si nos gustamos o no. Esta valoración en muy importante, puesto que es la base de nuestro crecimiento como personas, sin ella no seríamos capaces de desarrollar nuestro potencial, tomar decisiones y relacionarnos de manera adecuada. Dependiendo de cuánto nos queramos, de lo que nos cuidemos y la confianza que tengamos en nosotros-as, estaremos construyendo las bases de una sana y sólida autoestima.
Aunque la autoestima es compañera de viaje a lo largo de nuestra vida, hay tres momentos clave en su desarrollo. El primer momento comienza con la percepción de uno mismo-a. El niño-a necesita sentirse seguro-a en el medio en el que se encuentra. Además, a esa edad no son autónomos-as, por lo que los padres/madres juegan un papel importante, ejerciendo de guías y atendiendo sus necesidades. El segundo momento importante se da cuando los niños-as comienza a tener percepción de sí mismos-as en relación al mundo que los rodea. Interactúan de forma autónoma y reciben información de su entorno. El tercer momento, el más crítico, es en la adolescencia, fase en la que se cuestiona todo. Comienzan las comparaciones entre la información recibida en casa y la obtenida fuera, cobrando más fuerza esta última. Etapa en la que su principal fuente de información son las redes sociales, por lo que estarán expuestos-as a lo que opinen los-as demás. Todos-as necesitamos que nos escuchen, valoren, motiven, respeten… Por ello en esta etapa los padres y madres son muy importantes, puesto que son los primeros-as en satisfacer las necesidades de sus hijos-as. Llegar a la adolescencia con buenos cimientos de autoestima, puede convertirse en un escudo protector ante situaciones externas.
La autoestima no interfiere exclusivamente a nuestros-as jóvenes deportistas en la práctica deportiva, sino, como señalaba antes, en todos los aspectos de la vida. Quizás pueda resultar más perceptible en el desarrollo de cualquier actividad deportiva. Y… ¿por qué se produce en ellos-as la baja autoestima realizando deporte? Podemos tener varias posibilidades, pero un denominador común que se repite entre los-as jóvenes atletas es no confiar en sus capacidades: se sienten inferior a sus compañeros-as y rivales, evitan situaciones donde pueden fallar, se culpan reiteradamente de los errores del pasado, les cuesta tomar decisiones, problemas de relación con el resto de compañeros-as, ansiedad…
¿Cómo podemos trabajar en la mejora de una baja autoestima con nuestros-as jóvenes deportistas?
• Lo primero es buscar el ORIGEN que la genera. No podemos mejorar algo que desconocemos. Hay que identificar lo que se quiere cambiar.
• Neutralizar el LENGUAJE INTERIOR negativo. Prestar atención y priorizar los aspectos positivos para contrarrestarlos.
• Establecer objetivos SMART (Specific -específico-; Mensurable -medible-; Achievable -alcanzable-; Realistic -realista- y Time Phased -planeado por etapas-) e intentarlo, aunque no se esté seguro-a de alcanzarlo. Es suficiente con mejorar y avanzar.
• Identificar y prevalecer las FORTALEZAS para desactivar las debilidades.
• Considerar el error como parte del proceso de APRENDIZAJE. El miedo a fallar no puede frenar la evolución, debe sustituirse por el compromiso de seguir intentándolo.
• Probar nuevos RETOS. Experimentar otras actividades que supongan descubrir nuevas aptitudes que supongan sentirse satisfecho-a.
• No dejar de PRACTICAR DEPORTE, puesto que incrementa precisamente la autoestima.
• Y, sobre todo, DISFRUTAR realizando la práctica deportiva que más genere diversión al lado de personas que les importan.
