ENTRENAMIENTO MENTAL EN EL DEPORTE BASE

Domingo  /  06 de Diciembre, 2020

Afortunadamente cada vez son más los-as jóvenes que practican deporte gracias a la cantidad de modalidades y oportunidades que disponemos. Para estos niños-as y adolescentes supone un instrumento de formación, crecimiento y desarrollo como personas a través de la práctica deportiva. Conseguir que inicien esa andadura, educativa y preventiva, supone que salgan favorecidos en edades tempranas y consigan trasladar esa cultura a su etapa de adultos-as con el consiguiente beneficio que dicha experiencia conlleva. Por ello, es de vital importancia su planificación, pedagogía y recursos empleados. Conseguir este objetivo no es exclusividad de los-as jóvenes, en él están implicados-as los-as dirigentes, entrenadores-as, educadores-as, padres/madres…

Uno de los aspectos que debemos formar y entrenar es el mental. En el ámbito del deporte hay personas que cuando escuchan términos como psicología deportiva, inteligencia emocional… todavía las digieren con cierta dificultad, les cuesta interpretarlas y enfocarlas con naturalidad. La finalidad de los procesos y herramientas utilizadas en el entrenamiento mental, tienen como objetivo principal conocer y optimizar las condiciones internas del-la deportista para poder conseguir su máximo potencial. Cada vez se trabajan más y mejor, aunque todavía nos queda recorrido para igualar a los entrenamientos físicos y técnico/tácticos.

Lo primero que debemos conseguir es entender dicho léxico en su justa medida, porque cuando hablamos de entrenar este tipo de materias, nos estamos refiriendo, entre otros, a temas como la motivación, autoconfianza, comunicación, interacciones socio-afectivas, autocontrol emocional, atención, concentración, autoestima… Conceptos que debidamente abordados y entrenados nos ayudarán a que los chicos-as sean más eficaces, y sobre todo más felices.

Evidentemente el primer objetivo es que se diviertan, que disfruten, pero también tendrán que aplicar el esfuerzo, la disciplina, las ganas por superarse. Tendrán que aprender a ganar, pero también a perder, a errar, sabiendo que fallar forma parte del proceso de aprendizaje. Respetar las normas, el reglamento, a los-as rivales, al árbitro-a, también a sus propios compañeros-as de equipo, staff técnico… Para todo ello es fundamental el entrenamiento mental, puesto que buena parte del éxito vendrá dado de cómo se preparen mentalmente y, en consecuencia, como afronten y gestionen cada situación, tanto individual como colectivamente.

En definitiva, las etapas inferiores de cualquier modalidad deportiva son una magnífica oportunidad educativa que no se debe desaprovechar. Es fundamental la labor de nuestros formadores-as, monitores-as y/o entrenadores-as, puesto que son los-as que más tiempo están con los-as jóvenes deportistas, convirtiéndose en una referencia para ellos-as, un espejo al que mirarse. Para lo cual debemos conseguir que estén debidamente preparados-as. Como decía un sabio entrenador de fútbol: “los mejores entrenadores-as deben estar siempre en la base del deporte”.