MIEDO A NO CUMPLIR CON LAS EXPECTATIVAS

Domingo  /  28 de Noviembre, 2021

El pintor inglés Joseph Mallord William Turner señalaba: “Solo cuando ya no tenemos miedo, comenzamos a crear”. Para el filósofo griego Epicuro de Samos la felicidad era la “ausencia de miedo”.

El miedo (al igual que la ansiedad) es una emoción que puede resultar incómoda de experimentar porque nos genera sensación de inseguridad o pérdida de control sobre lo que hacemos. El miedo es un sistema natural de alarma que nos ha ayudado a lo largo de la historia de la humanidad. Es una respuesta de adaptación que nos surge ante la aparición de una supuesta amenaza o peligro, aunque también sentimos esta emoción ante situaciones novedosas o misteriosas.

La principal misión del miedo es ayudarnos a escapar o evadir los estímulos que percibimos como agresivos. Esto nos permite mantener la atención y actuar de manera rápida y efectiva en dicha situación. El miedo nos provoca movilizar muchos más recursos, por lo que la actuación que hagamos en esta situación puede resultar bastante más intensa que otra realizada en condiciones normales.

En el terreno fisiológico, el miedo implica la activación del sistema nervioso, con una aceleración de la frecuencia cardiaca y respiratoria, también aparece la tensión muscular y se incrementa la sudoración de la piel.

En el cognitivo, el miedo aparece cuando ante un estímulo amenazante, interpretamos que no tenemos recursos para afrontarlo y nos quedamos bloqueados-as, sin capacidad para pensar en otras cosas.

Imaginemos que somos un entrenador-a de un equipo que tiene que preparar un partido para jugar con otro equipo superior a nosotros-as. Conforme se aproximen las fechas, empezaremos a pensar en ello más a menudo. Preparamos el partido recopilando toda la información suficiente del rival: jugadores-as, sistema de juego, características… 

Lo analizaremos desde el staff y la compartiremos con los jugadores-as. Practicaremos varias veces los posibles escenarios que se nos puedan producir, nos anticiparemos a entrenar y ensayar ciertas claves que nos haga superar al rival.

Esta situación, de miedo al rival porque es superior, nos genera amenaza, no queremos sentir, pero nos está ayudando. Nos está focalizando en lo que sentimos como una amenaza y nos está impulsando a movilizar todos nuestros recursos para prepararnos y superar las dificultades.

Pero ojo… el problema surge cuando el miedo lo convertimos en una preocupación desmedida, descontrolada, que puede llegar incluso a ser ansiedad. Y, lejos de prepararnos para el partido, lo que hacemos es bloquearnos. Estos bloqueos pueden aparecer al inicio o en un momento concreto del partido. 

Etapas del ciclo de la preocupación

1. Detección de un peligro o amenaza.

2. Ante este peligro, ataque moderado de ansiedad.

3. Pensamientos de angustia que hacen surgir nuevas preocupaciones.

4. Atención centrada totalmente en estas nuevas preocupaciones.

Si no tenemos entrenada esta circunstancia (en recursos, fortalezas, autoestima…); cuando aparezca, para nosotros-as habrá terminado el partido. 

Por último, ya que hablamos de una de las emociones primarias como es el miedo, conviene recordar cuál es el proceso de gestión de las emociones.

• Detectar la emoción (en los tres sistemas: cognitivo, fisiológico y conductual).

• Atención a las emociones (prestar atención a las respuestas de los tres sistemas y al estímulo que las está disparando).

• Etiquetado de la emoción (poner nombre a la emoción).

• Normalización de la emoción (en el presente).

• Análisis emocional (entender ante qué estímulos suele presentarse, respuestas de los tres sistemas y función principal de esta emoción).

• Regulación de emociones (analizar si es adaptativa o no y tomar decisiones en función de ello).

La clave está en identificar, aceptar y manejar correctamente cada emoción, en este caso el miedo, para que no sea un obstáculo en el cumplimiento de las expectativas que nos marquemos.