LICENCIAS DEL VERANO

Domingo  /  17 de Julio, 2022

Hace pocas semanas me comentaba un-a deportista que, tras unos días de merecido descanso al finalizar la competición, quería aprovechar el parón del verano para “ponerse al día”, tanto física como mentalmente, con la idea de estar en óptimas condiciones cuando empiece la nueva temporada. Pretendía ser uno-a más del equipo y tener las mismas opciones que el resto, para ello entendía que había algunos aspectos que debía entrenar y optimizar.

La idea es buena. Incluso le (la) animé a que no fuera simplemente cuestión del inicio de la temporada, que esa visión la tuviera durante el transcurso de la misma. No sería el (la) primero-a que trabaja diferentes aspectos (físicos, mentales, nutricionales, descanso y recuperación) a nivel particular, por encima del programa colectivo que tiene el equipo. El objetivo es el mismo, estar al cien por cien de su rendimiento durante el siguiente curso.

El deporte de alto rendimiento demanda un estado físico excelente. Es por ello que cada vez son más los-as deportistas que completan su preparación con entrenos y sesiones particulares que aporten ese plus que les haga conseguir el objetivo. 

Ocurre lo mismo con el entreno mental. La mente no gana partidos ni campeonatos, pero sí consigue diferenciar un-a deportista de un-a excelente deportista. Si cuerpo y mente no están trabajadas, no llegan los resultados.

Tan importante como esto es el descanso y la desconexión con la rutina durante un tiempo, las merecidas vacaciones. Para mí son de obligado cumplimiento. El verano debe servir para permitirnos hacer cosas diferentes que impliquen desconectar de la rutina. Tener una agenda, orden o rutina durante la temporada nos genera una dinámica que por repetición (entrenamientos, ensayos…) nos permite mejorar para alcanzar nuestro potencial y en consecuencia estar en condiciones de lograr el objetivo perseguido. Debemos olvidarnos por unos días de ella.

La época estival nos trae las ansiadas vacaciones, mayor tiempo libre para disfrutar de nuestra familia, amigos-as, practicar aficiones, leer un libro, viajar… Tenemos que ser capaces de hacer cosas distintas al resto del año. Incluso autorizarnos ciertas licencias que durante el curso no nos concedemos, como por ejemplo modificar ciertos horarios: al acostarnos, levantarnos, utilizar menos el móvil, el ordenador… En definitiva, ser más flexibles con nosotros mismos-as.

Minúsculos gestos como quedar para cenar con un amigo-a al que hace mucho tiempo que no vemos, visitar a los padres para darles una sorpresa o acostarnos un poco más tarde de lo habitual, pueden ser muy positivos en el estado emocional. Nuestro cuerpo está acostumbrado a no salir de la rutina, por eso cuando realizamos pequeños cambios, a nuestra mente le parecen muy grandes.

La finalidad de las vacaciones es desconectar, pasarlo bien y cargar las baterías para lograr su máxima potencia al regreso de nuestra actividad. No distanciarse del trabajo, la competición, etc. está directamente relacionado con problemas de agotamiento emocional, síntomas de ansiedad y problemas de recuperación o descanso.

Toca parar, desconectar, descansar, disfrutar y, como señalaba anteriormente, permitirnos ciertas licencias. Mejoraremos el humor y estaremos en disposición de ser más productivos-as en el próximo curso o temporada. 

¿Recuerdas cómo hacerlo? ¿serás capaz?