Hace varios meses un deportista se puso en contacto conmigo para trabajar ciertos aspectos motivacionales. Quería mejorar, progresar y ver hasta dónde podía llegar en la disciplina que practicaba.
Cuando un-a coach acompaña a un-a coachee (en mi caso deportista) a conseguir el objetivo definido a través de la elaboración de un plan de acción, con retroalimentación positiva y aprendiendo de dicho proceso, a este tipo de coaching lo llamamos conductual o de bucle simple, porque representa un cambio simple.
A lo largo de mi vida he podido escuchar en varias ocasiones aquello de que… “recogemos lo que sembramos”.
Tener retos, metas, objetivos, es una experiencia muy beneficiosa para nuestra mente. Los objetivos son nuestra principal fuente de motivación, es la visión hacia la que enfocamos nuestro esfuerzo y nos dirigimos con entusiasmo. Cuanto más detallados sean dichos objetivos, más energía destinaremos a ellos.