Independientemente de la organización en la que trabajemos, casi todas las personas, en algún momento, nos hemos enfrentado a un problema que parece imposible de resolver.
Es habitual que ciertos comportamientos de adolescentes nos resulten chocantes: su estilo al vestir, su estética, sus comentarios o sus actitudes.
Cuando hablo de competir, me refiero a cualquier modalidad deportiva, poniendo el foco en las personas más jóvenes, no en el alto rendimiento.
Independientemente del tipo de organización, las personas tienden a enfocarse más en sus derechos que en sus responsabilidades.