Vivimos en una sociedad cada vez más acelerada y exigente, lo que precisamente implica que se genere autoexigencia.
Hace varios meses se puso en contacto conmigo la madre de un deportista porque entendía que no veía bien a su hijo en la práctica deportiva que desarrolla, creía que podía rendir mucho más.
Cuando vemos a una persona con mucha carga de trabajo, acelerado-a, colgado-a del móvil, ordenador, reuniones… le preguntamos cómo le va y nos responde: “voy a tope, con mucho estrés”.
Definimos inteligencia emocional como la adecuada utilización de nuestras emociones para dirigir nuestras conductas a objetivos deseados.